lunes, 14 de julio de 2008

Exigen etiquetado a futuros productos transgénicos

Existen riesgos para la salud y la biodiversidad, señala Colegio de Biólogos.
Diversos especialistas exigieron que los futuros alimentos transgénicos que empiecen a producirse en el país tengan la obligatoriedad de indicar esta característica especial en su etiquedado.
El Perú se encuentra próximo a implementar la reglamentación para el ingreso de estas semillas genéticamente manipuladas, también llamadas transgénicos, que generan un ahorro en el agricultor debido a su inmunidad a plagas.
Pero todavía existe controversia mundial sobre posibles efectos colaterales, como la generación de alergias en los consumidores, además de reducción de la biodiversidad.
DERECHO CUIDADANO
Por ello el Decano del Colegio de Biólogos del Perú de la Región Cusco, Juan Eduardo Gil, pidió que nuestra legislación obligue la mención "modificado genéticamente" en las etiquetas de los alimentos en base a cultivos transgénicos, pues "esta es la mejor solución para garantizar que los consumidores estén informados y puedan elegir los alimentos que desean".
En ello coincidió Cecilia Mendiola, de la Asociación Peruana de Consumidores (Aspec), quien refirió que el derecho fundamental a la información es reconocido a nivel mundial.
Pero el Ministerio de Agricultura (Minag) aún se muestra contrario a esta posibilidad. Alex Grobman, asesor de esta cartera, señala la improcedencia de esta norma, pues indica que generaría un sobrecosto de hasta 30% en los alimentos. "Tendría que implementarse la trazabilidad para tener un registro de toda la cadena de producción", apuntó.
EL DATO
En la mesa. Los transgénicos pueden consumirse frescos, como el tomate u hortalizas, o procesados, como el aceite. Estos ya se importan de otros países, pero aún está prohibido el cultivo en el país.
La República, 14/07/2008

Transgénicos (2)

La polémica desatada sobre el uso de cultivos transgénicos en el Perú y la sospechosa celeridad con que el Ministerio de Agricultura viene impulsando el ingreso de estas semillas está muy lejos de haber terminado. La pregunta de fondo, por cierto es: ¿Por qué un país que se encuentra entre los ocho más ricos en biodiversidad del mundo debe poner en riesgo esta riqueza con la introducción de Organismos Genéticamente Manipulados (OGM)?
En el propio Ejecutivo no hay una posición unitaria sobre este tema. Así, al entusiasmo manifestado por el ministro de Agricultura, el empresario Ismael Benavides, se opone el prudente escepticismo del ministro del Ambiente, el científico Antonio Brack, quien declara: "los transgénicos no van a salvar a los peruanos de la pobreza sino generar dependencia".
El doctor Brack sabe lo que dice. Los cultivos transgénicos se encuentran en manos de una decena de transnacionales –sobre todo la Mosanto–, las cuales no solo controlan las patentes de las semillas genéticamente modificadas, sino también las de los plaguicidas que requieren. Es un negocio de US$ 6,000 millones al año, ya que si bien los OGM tienen mayor inmunidad al ataque de insectos, no están totalmente exentos de plagas.
Es verdad que no se ha demostrado que los OGM sean perjudiciales al hombre, pero tampoco se ha logrado probar lo contrario, es decir que le sean beneficiosos. Los beneficios se logran sobre el terreno, con un 5% de aumento de productividad. Pero este resultado contrasta por la pérdida de biodiversidad que generan, pues una vez que las semillas son liberadas en el ambiente por efecto de la polinización es imposible evitar que contaminen cultivos locales de la misma especie, los que mutan y se transforman por este contagio.
Tal como lo han explicado especialistas de otros países como Colombia y Brasil en los que se cultiva transgénicos, los estudios para saber si es posible la implantación de una semilla transgénica e implementar un plan de bioseguridad que la acompañe tardan no menos de 10 años. Carecemos de un instituto especializado eficiente, pero ya se encuentran aquí los representantes de las transnacionales que venden OGM, y se quiere festinar estos plazos.
En momentos en que millones de consumidores de todo el planeta se vuelcan sobre los cultivos orgánicos, aquellos que se producen siguiendo normas ambientales y son el verdadero negocio del futuro –para el cual nuestro país es un territorio privilegiado por su biodiversidad– se pretende hacer exactamente lo contrario, es decir "poner en riesgo el rol que el Perú puede cumplir como banco mundial de recursos genéticos, por lo que la pérdida de su biodiversidad sería una catástrofe" (Antonio Brack). Más claro, imposible.
La República, 12/07/2008

“Brack no tiene vela en el tema de transgénicos”

ALEXANDER GROBMAN. Asesor del Ministerio de Agricultura (Minag)y defensor de la manipulación genética descarta cualquier impacto en nuestra biodiversidad, pues confía en los controles del Estado. Refiere que solo el Minag regulará el ingreso de las semillas transgénicas.
Los críticos al ingreso de los transgénicos señalan que el Perú aún no cuenta con la capacidad técnica suficiente para controlar sus efectos negativos. ¿Qué dice usted?
No hay incapacidad. El INIA (Instituto de Investigación Agraria) supervisará los estudios a realizarse por las empresas –que demorarán dos años en promedio– antes de que ingresen las semillas. Asimismo, el Ministerio de Agricultura desarrollará un Centro Nacional de Biotecnología para que el Perú sea líder en la producción de transgénicos. Es más, ya producimos papaya transgénica, que se comercializará en unos tres años.
Pero la presidenta de la Sociedad Peruana de Genética, Antonietta Gutiérrez, señala que el Perú recién estará en capacidad de producir transgénicos en veinte años, y por ello hay riesgo de contaminación genética en caso de aplicarse ahora.
Ella está dedicada desde hace años a obstaculizar el desarrollo de la biotecnología. El plan de bioseguridad ha implementarse es estricto. Los que se oponen o bien es por ignorancia o porque manejan una agenda propia.
¿TEMOR A SENSACIONES?
Usted es criticado, pues bloqueó la norma del Protocolo de Cartagena que establecía sanción internacional a las empresas en caso se detecten efectos negativos en los transgénicos...
No es la primera vez que nos oponemos. Nos regiremos con nuestro sistema administrativo y esa es la posición del gobierno.
Esta posición genera suspicacias, pues si los transgénicos son inocuos, ¿por qué temerle a esta sanción internacional?
No queremos un acuerdo vinculante, pues al volvernos exportadores de transgénicos, si mañana queremos cambiar una norma, tendríamos que convencer al resto de países. Y si nos quieren aplicar sanciones, entraríamos en un sistema que no podríamos controlar.
Usted dijo que se trata de la posición del gobierno, pero el ministro del Ambiente, Antonio Brack, ya hizo pública su oposición a los transgénicos.
Pero él no tiene nada que hacer aquí. No tiene vela en este entierro. Por la Ley 27014, solo a nosotros (Ministerio de Agricultura) nos corresponde la normativa. A ellos (Ministerio del Medio Ambiente) les toca la biodiversidad no la bioseguridad. No es un ente rector. Brack solo tendría algo que decir como miembro del gabinete.
"Etiquetar a los transgénicos elevaría su precio"
¿Los cultivos transgénicos son dañinos para la salud humana?
Está comprobado que los transgénicos no hacen ningún daño a la salud. Lo dice la Organizacion Mundial de la Salud (OMS). Pero en cada caso hay que hacer un análisis de los efectos. En Brasil se encontraron que ciertas proteínas de la nuez (transgénica) tenían un efecto alérgico, pero siguió comercializándose, pues depende de la persona que debe saber a qué es alérgica, entonces ya no la consume.
¿Entonces no sería importante implementar el etiquetado de los productos transgénicos?
No hay razón para ello, pues su composición química es similar. Además el etiquetado subiría en 30% el precio de los alimentos, pues habría que aplicarse la trazabilidad, el registro de toda la cadena de producción. Pero, bueno, eso es lo que se pretende hacer en Europa.
La República, 12/07/2008

Brack pide no depender de patentes transgénicas

Grobman, asesor del Ministerio de Agricultura, afirmó que productos no son nocivos.
Aseguró que hay 30 mil productos en el mercado que tienen ingredientes transgénicos.
Continúa la disputa por la regulación de los cultivos transgénicos en el Perú. El ministro del Ambiente, Antonio Brack, pidió que se regule el uso de los organismos genéticamente modificados y criticó ayer a quienes los presentan como "el non plus ultra que va a salvar a la agricultura".
"La opinión que tenemos es que hay que dar mucha fuerza a nuestra diversidad biológica, en lugar de propiciar ciegamente la dependencia de recursos genéticos que son patentes en manos de empresas que solo buscan ventajas comerciales", afirmó.
Como se conoce, en las últimas semanas se ha calentado el debate entre los que aseguran que el uso de transgénicos puede dañar la biodiversidad y los que afirman que, por el contrario, lo que se logrará es incrementar la productividad.
En este último grupo se encuentra Alexander Grobman, asesor del Ministerio de Agricultura sobre transgénicos y dueño de una empresa productora de semillas, quien argumentó que "si comparamos (el producto transgénico) con el aceite de soya de una variedad convencional, los análisis químicos son idénticos, por lo que no hay razón para poner una etiqueta que los diferencie".
Afirmó que "hay 30 mil productos en el mercado que tienen ingredientes de transgénicos: cerveza, Coca Cola, helados, chocolates, hamburguesas, pollos" y añadió que etiquetarlos los encarecería. Consideró que quienes piensan que son nocivos, "están en su derecho de dudar, como es su derecho creerle a un vendedor de aceite de culebra".
Por su parte, el Ministerio de Agricultura informó que su uso permite el ahorro de pesticidas en la siembra.
Perú.21, 11/07/2008

viernes, 11 de julio de 2008

Sigue controversia por riesgo en los cultivos transgénicos

Científicos discrepan sobre impacto de los transgénicos en Brasil en su biodiversidad y medio ambiente.
El inicio de la era de los transgénicos en el Perú está cada vez más cerca. El reglamento que regulará el ingreso de estas semillas manipuladas genéticamente ya se encuentra listo y se promulgaría en los próximos días, informó ayer Juan Rissi, jefe del Instituto Nacional de Investigación Agraria (INIA).
Rissi, jefe del INIA (organismo adscrito al Ministerio de Agricultura), indicó que el reglamento terminó de ser constituido el pasado 28 de junio, cuando mediante el Decreto Legislativo 1060 se le otorgó al INIA la capacidad sancionadora hacia las empresas importadoras de estas semillas, en caso incumplan los procedimientos del Plan de Bioseguridad.
"Nuestro reglamento se basa en todas las normas de seguridad estipuladas en el protocolo de Cartagena. Entre los primeros cultivos que se verían beneficiados con estas semillas serían la papaya, el maíz y el algodón", refirió Rissi.
POLÉMICA MUNDIAL
Pero entre los expertos continúa la controversia sobre el impacto de los transgénicos en la biodiversidad y el medio ambiente. El científico brasileño Marcelo Gravina, experto en biología molecular y docente de la Universidad Federal de Rio Du Grande, refiere que desde el 2006 en que los transgénicos empezaron a cultivarse en su país (soya, maíz y algodón) no se han detectado graves efectos al medio ambiente.
"Al contrario estas semillas mejoradas son inmunes a las plagas y generaron un ahorro al agricultor de US$ 64 por hectárea en el caso de la soya", indicó Gravina.
MUTACIÓN DE LAS PLAGAS
Por el contrario el también científico brasileño Rubens Nodari, especialista en genética y docente de la Universidad de Davis (EEUU), afirma que los transgénicos en Brasil generaron "la aparición de plantas resistentes a herbicidas –como la soya RR–, por lo que la propia soya transgénica se convirtió en una hierba dañina", refirió.
Asimismo Nodari –quien llegó al Perú como conferencista magistral del curso: "Impactos de los transgénicos en la salud y el ambiente", organizado por la Universidad Nacional Agraria que ayer concluyó– señaló que ya se presentan incidentes de contaminación genética en el mundo debido a los transgénicos.
Señaló que solo entre los años 1997 y 2006 se presentaron 142 casos en 44 países, de los cuales 107 corresponden a contaminaciones genéticas, 24 se deben a liberaciones de cultivos ilegales y ocho casos tienen efectos colaterales negativos a nivel agrícola.
CIFRAS
142 son los casos de contaminación genética debido a los transgénicos.
5% aumenta la productividad de los cultivos con semillas transgénicas.
Investigaciones toman 10 años
Tanto críticos como defensores de los transgénicos coinciden en la vital importancia de que un país cuente con la capacidad técnica e infraestructura necesaria para implementar un adecuado plan de bioseguridad. Por cada semilla transgénica que busque cultivarse deberán realizarse estudios de laboratorio y de campo para establecer la compatibilidad con determinado territorio y así evitar que no se afecte la biodiversidad.
"En Brasil cada estudio tomó 10 años en promedio, pues no toda semilla puede ser liberada", advirtió el científico brasileño Marcelo Gravina. Por su parte Juan Rissi refirió que aunque los estudios estarán a cargo de las empresas importadoras, contarán con la supervisión del INIA. "Cada estudio estará listo cuando tengamos la certeza de no arriesgar nuestra bioseguridad", dijo.
La República, 10/07/2008

Transgénicos gana consenso en el Gabinete

Brack dice que para ciertos productos el uso de estos cultivos puede ser perfecto. El ministro del Ambiente Antonio Brack dio marcha atrás en su posición en torno a los cultivos transgénicos u organismos genéticamente modificados (OGM), y dijo estar de acuerdo con ellos y que su punto de vista apunta a desarrollar en el país tecnología propia.
Brack inicialmente se mostró en contra de este tema asegurando que el Perú no tenía por qué comprar unas cuantas semillas transgénicas cultivadas en otro país y en beneficio de transnacionales, cuando hay un potencial gracias a nuestros recursos genéticos.
Sin embargo, ayer mostró una posición más conciliadora al asegurar que para ciertos cultivos, el uso de las semillas transgénicas puede ser perfecto y dijo “estar nada opuesto” al uso de este instrumento científico.
“Para ciertos cultivos el uso de los transgénicos puede ser perfecto, también no estoy opuesto en otros usos como ovinos, etc, pero es necesario desarrollar nuestra propia biotecnología moderna en base a nuestro recurso genético”, explicó.
El ministro del Ambiente recalcó que se coordinará con el Ministerio de Agricultura, para llegar a lineamientos de política nacionales que permitan una regulación acerca de cómo se traerán al país las semillas transgénicas.
Según indicó Brack, se tomarán decisiones de largo plazo que convengan al país y a la competitividad del mismo, puntualizando que su despacho preparará una serie de sugerencias de políticas sobre el tema, que serán discutidas próximamente.
Avance importante Por su parte, la ministra de Comercio Exterior y Turismo, Mercedes Aráoz, dijo que era un tema de discusión bastante técnica pero indicó que no se debe evitar el avance de la ciencia, que es un elemento importante para el crecimiento económico.
Durante la celebración del primer aniversario de Machu Picchu como una de las “Nuevas Siete Maravillas del Mundo”, Araóz aseguró que el Mincetur sigue promocionando el desarrollo de los productos orgánicos, y aseguró que se puede tener un equilibrio entre ambos (los transgénicos).
El dato
El ministro de Agricultura Ismael Benavides se muestra a favor de este tipo de cultivos en el país como parte de un agro moderno.
Expreso, 08/07/2008

jueves, 10 de julio de 2008

Sigue controversia por riesgo en los cultivos transgénicos


Científicos discrepan sobre impacto de los transgénicos en Brasil en su biodiversidad y medio ambiente.

El inicio de la era de los transgénicos en el Perú está cada vez más cerca. El reglamento que regulará el ingreso de estas semillas manipuladas genéticamente ya se encuentra listo y se promulgaría en los próximos días, informó ayer Juan Rissi, jefe del Instituto Nacional de Investigación Agraria (INIA).
Rissi, jefe del INIA (organismo adscrito al Ministerio de Agricultura), indicó que el reglamento terminó de ser constituido el pasado 28 de junio, cuando mediante el Decreto Legislativo 1060 se le otorgó al INIA la capacidad sancionadora hacia las empresas importadoras de estas semillas, en caso incumplan los procedimientos del Plan de Bioseguridad.
"Nuestro reglamento se basa en todas las normas de seguridad estipuladas en el protocolo de Cartagena. Entre los primeros cultivos que se verían beneficiados con estas semillas serían la papaya, el maíz y el algodón", refirió Rissi.

POLÉMICA MUNDIAL
Pero entre los expertos continúa la controversia sobre el impacto de los transgénicos en la biodiversidad y el medio ambiente. El científico brasileño Marcelo Gravina, experto en biología molecular y docente de la Universidad Federal de Rio Du Grande, refiere que desde el 2006 en que los transgénicos empezaron a cultivarse en su país (soya, maíz y algodón) no se han detectado graves efectos al medio ambiente.
"Al contrario estas semillas mejoradas son inmunes a las plagas y generaron un ahorro al agricultor de US$ 64 por hectárea en el caso de la soya", indicó Gravina.

MUTACIÓN DE LAS PLAGAS
Por el contrario el también científico brasileño Rubens Nodari, especialista en genética y docente de la Universidad de Davis (EEUU), afirma que los transgénicos en Brasil generaron "la aparición de plantas resistentes a herbicidas –como la soya RR–, por lo que la propia soya transgénica se convirtió en una hierba dañina", refirió.
Asimismo Nodari –quien llegó al Perú como conferencista magistral del curso: "Impactos de los transgénicos en la salud y el ambiente", organizado por la Universidad Nacional Agraria que ayer concluyó– señaló que ya se presentan incidentes de contaminación genética en el mundo debido a los transgénicos.
Señaló que solo entre los años 1997 y 2006 se presentaron 142 casos en 44 países, de los cuales 107 corresponden a contaminaciones genéticas, 24 se deben a liberaciones de cultivos ilegales y ocho casos tienen efectos colaterales negativos a nivel agrícola.

CIFRAS
142 son los casos de contaminación genética debido a los transgénicos.
5% aumenta la productividad de los cultivos con semillas transgénicas.

Investigaciones toman 10 años
Tanto críticos como defensores de los transgénicos coinciden en la vital importancia de que un país cuente con la capacidad técnica e infraestructura necesaria para implementar un adecuado plan de bioseguridad. Por cada semilla transgénica que busque cultivarse deberán realizarse estudios de laboratorio y de campo para establecer la compatibilidad con determinado territorio y así evitar que no se afecte la biodiversidad.
"En Brasil cada estudio tomó 10 años en promedio, pues no toda semilla puede ser liberada", advirtió el científico brasileño Marcelo Gravina. Por su parte Juan Rissi refirió que aunque los estudios estarán a cargo de las empresas importadoras, contarán con la supervisión del INIA. "Cada estudio estará listo cuando tengamos la certeza de no arriesgar nuestra bioseguridad", dijo.


La República, 07/07/2008